Cuatro años tejiendo redes contra la violencia
la fuerza colectiva e interseccional de las mujeres de villa montesCuatro años tejiendo redes contra la violencia: la fuerza colectiva e interseccional de las mujeres de villa montes
En el marco del Día Nacional de las Mujeres, la Red Contra la Violencia del municipio celebró su cuarto aniversario, reafirmando su compromiso por una vida libre de violencias desde la sororidad, la autonomía y la justicia comunitaria.
El pasado 11 de octubre, Día Nacional de las Mujeres en Bolivia, no solo se conmemoró la lucha histórica; también se celebró la resistencia organizada del presente. En el Salón Verde del Gobierno Autónomo Municipal de Villa Montes, la Red Contra la Violencia de Villa Montes cumplió cuatro años de fundación, un hito que marca casi medio decenio de trabajo incansable por la vida y la dignidad de las mujeres.
El acto, cargado de simbolismo y emoción, reunió a su directorio, integrantes y a decenas de mujeres de los territorios Guaraní y Weenhayek. Esta diversidad no es un dato accesorio; es el corazón mismo de la Red: una articulación interseccional que entrelaza las luchas de mujeres campesinas, indígenas y urbanas, reconociendo que la violencia machista se profundiza con el racismo y la desigualdad territorial.
Yesenia Cardozo, una de sus fundadoras, tomó la palabra para destacar el camino recorrido. “La Red se sigue fortaleciendo”, afirmó, señalando que su trabajo se sostiene sobre dos pilares: la gestión y autogestión de iniciativas económicas lideradas por mujeres y la construcción de alianzas estratégicas con organizaciones como el CCIMCAT, ANGIRÜ, CEDIM, IPAS Bolivia, Fondo Mujeres del Sur y el Fondo Apthapi Jopueti. Estas alianzas no son simples colaboraciones; son puentes que amplifican su impacto y tejen una red de apoyo más grande y resistente.
Una red que nace de la experiencia vivida y la autonomía
La Red Contra la Violencia de Villa Montes no es una institución impuesta desde afuera. Su origen, como ellas mismas explican, es profundamente político y personal: nace de la experiencia colectiva de haber enfrentado y sobrevivido a la violencia de género. Surgió en 2021 como una respuesta autónoma y organizada de mujeres voluntarias ante la desprotección institucional en una región fronteriza, donde el Estado suele estar ausente.

Frente a esta realidad, decidieron ser ellas mismas su propio sistema de protección. “Hemos construido redes comunitarias de cuidado y resistencia”, explica su filosofía de acción, un modelo que prioriza la sororidad concreta y el acompañamiento entre pares como herramientas de supervivencia y transformación.
Un liderazgo horizontal con tres pilares de acción
La presidenta actual de la Red, Sidonia Echalar, detalló el modelo de liderazgo colectivo y horizontal que las guía. Un Directorio Ejecutivo es elegido democráticamente cada dos años para coordinar, junto a un amplio equipo de activistas voluntarias, un trabajo estructurado en tres áreas estratégicas:
Información y Sensibilización para la Prevención: Van más allá de la difusión. A través de campañas, programas radiales y formaciones, buscan deconstruir los patrones socioculturales que naturalizan la violencia, promoviendo desde lo comunitario nuevas relaciones basadas en el buen trato y el respeto.
Vigilancia e Incidencia para el Acceso a la Justicia: Aquí ejercen un poder de control ciudadano fundamental. Acompañan y monitorean casos judiciales, exigiendo a las instituciones que cumplan su deber y garantizando que las mujeres no sean revictimizadas por un sistema que debería protegerlas.
Acompañamiento y Cuidado Colectivo: Reconocen que la lucha desgasta y que sanar es un acto político. Brindan un espacio seguro de contención y escucha activa, entendiendo que el cuidado mutuo es lo que sostiene la resistencia a largo plazo y fortalece el movimiento.
“Celebrar cuatro años para la Red Contra la Violencia de Villa Montes no es solo mirar al pasado; es reafirmar un presente de lucha y un futuro que siguen construyendo día a día, tejiendo desde los territorios una respuesta feminista, interseccional y comunitaria a la violencia machista. Su existencia es un recordatorio poderoso de que, cuando las mujeres se organizan, crean sus propias fortalezas y escriben, juntas, la historia de su propia liberación” fueron las palabras de Pamela Delgadillo una de las presidentas que en su momento también dirigió esta articulación.

